El culto sobre las marcas

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Muchas veces nos preguntamos por qué algunas (o muchas) personas tienen una lealtad casi sin límites hacia algunas marcas, por qué existen los clubes de fans sobre algunas marcas. ¿Qué hace que una marca se convierta en una marca “de culto”? Seguí leyendo y enterate…

Las claves del culto hacia una marca

Pocas marcas logran esa devoción e identificación por parte de sus clientes. Una fidelidad que les ha proporcionado éxito aún compitiendo con productos mas económicos y con beneficios extras.

La clave parece estar en experimentar una sensación de exclusividad, de pertenencia. Ser parte de una comunidad o grupo selecto con intereses diferenciados del resto de los “mortales”.

Muchas veces esta sensación no es conciente, o no sabemos explicar por qué, pero si sabemos que hay algo por lo cual queremos pertenecer. Siempre queremos pertenecer a algo, está en la naturaleza humana. Darwin veía, en su teoría de la selección natural, al ser humano como un animal cuya supervivencia dependía del grupo.

¿Por qué elegimos una marca sobre otra?

En un mundo tan competitivo, nuestros competidores ofrecerán lo mismo de aquí a 6 meses, un año o dos. No hay manera de garantizar que vuelvan a elegir nuestro producto una y otra vez.

Las empresas deben producir contenidos más allá de los beneficios tangibles del producto, deben trabajar en darle significado a la marca, darle valor. Significados con los que las personas puedan identificarse.

Hoy las corporaciones invierten mucho tiempo y dinero en crear y difundir una cultura corporativa enfocada en los valores, creencias y pilares de la marca.

Las marcas que hoy en día tienen más éxito no solo ofrecen señales distintivas a los productos. Las marcas de culto son creencias, incorporan valores, se posicionan ante algo. Trabajan duro y luchan por lo que consideran correcto. Tenemos que lograr que la marca trascienda al producto.

Las empresas guiadas por valores consiguen el tipo de cliente leal con el que sueñan la mayoría de las corporaciones, dado que atraen a sus clientes por algo más que por sus productos tangibles.

A diferencia de la mayoría de transacciones comerciales, comprar un producto de una empresa en la que creemos y compartimos valores, trasciende el acto de la compra. Los productos se consumen menos por lo que son y mas por lo que representan. Hoy en día las marcas articulan quienes somos con los valores que la caracterizan.

Debemos lograr que nuestra marca sea lo suficientemente diferente, pero que, a la vez, siga siendo, en el fondo, más de lo mismo. En el mundo de las marcas de culto, la “gente compra gente”, no solo cosas o ideas. Pocas emociones son tan fuertes como la necesidad de pertenecer y darle significado a las cosas. Y las marcas están ahí para satisfacer esta necesidad.

Fuente: The culting of Brand, Douglas Atkin.